lunes, 14 de julio de 2008

7/12/06 - Puñalada por la espalda

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http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5220306.asp

Puñalada por la espalda

Guillermo E. Cox
Jueves, 7 de diciembre de 2006

La sorpresa y negación ante los resultados electorales por parte de un sector - a cuantificar - de la oposición política venezolana hace recordar la famosa "Teoría de la conspiración" en general, y el mito de "La puñalada por la espalda" surgido en la Alemania de entreguerras, en lo particular.

Las teorías conspirativas tienen entre otros problemas, una contradicción intrínseca: Por un lado son respuestas simplificadoras ante fenómenos complejos, pero a la vez y en el sentido opuesto, son elaboraciones complicadas sobre realidades que se explican mejor con menos y más sencillos razonamientos. En el caso venezolano actual, la imposibilidad de aceptar los resultados electorales oficiales - validados por el candidato derrotado - hace nacer y regarse como pólvora ideas fantasiosas como que el candidato opositor ganó pero se vendió al oficialismo por dinero y/o por temor a una sangrienta guerra civil.

Es curioso observar que las acusaciones de traición y conspiración asignan a los supuestos implicados en ello los atributos morales y de conducta que corresponden exactamente a lo contrario de las expectativas de quienes denuncian tal conspiración. Es semejante al mecanismo de la crítica: Acuso al otro de ser lo contrario de lo que yo deseo que fuera y de lo que yo pienso que es el deber ser. Hay otro elemento aquí y es aquello de que "cada ladrón juzga por su condición". Quien acusa de vendido por dinero o temor, muy probablemente entienda en su sistema de valores que el dinero y el temor son las razones últimas que mueven y explican al ser humano. Por algo pensará así, sería el comentario obvio.

¿Por qué se busca una respuesta tan especial ante una derrota electoral así de importante? En parte porque la información que manejaba ese sector oposicionista - ahora acusador - le decía que era seguro o posible ganar o casi llegar parejos. Esto a su vez se debe a que buena parte de la data de entrada a ese sistema interpretador era parcial y sesgada. También se debe a que en la mente de los que toman partido fuerte por una opción política se produce naturalmente el sesgo informativo e interpretativo: De los hechos reales sólo se toman los elementos que caben en ese sistema de interpretación direccionado. Cuando la realidad impacta de manera tan brutal contra las expectativas y percepciones previas, no hay explicación racional. Lo que hay es el surgimiento de la teoría conspirativa de la que ese segmento opositor se considera víctima inocente. Esto es muy negativo porque se fijan para siempre las interpretaciones acusatorias hacia los supuestos traidores, así como también las ideas justificatorias del tipo Yo siempre lo supe, no cuenten más nunca con mi voto o participación. Dos caminos se abren allí: El del aislamiento y casi esquizofrenia, y el de la violencia actual o en potencia. Venezuela no me merece. O, también, solo un buen golpetazo de fuerza puede acabar con esta pesadilla inenarrable, agravada por la traición de mis propios abanderados, podría expresar esa visión particular. El problema mayor es que al no entender las verdaderas causas actuantes en un fenómeno que contraría las expectativas quedan como válidas aquellas razones no reales, no verdaderas, no fidedignas, no comprensivas. Las líneas de acción derivadas no pueden ser sino la ratificación del error cuyas consecuencias a su vez repetirán los resultados negativos, y así ad eaternum.

El caso del Imperio Alemán derrotado en la Primera Guerra Mundial es paradigmático de esta teoría conspirativa. En el campo de batalla, las fuerzas germanas se mantuvieron durante los cuatro años en posesión y control de territorio enemigo conquistado. Por el oeste, Francia y Bélgica; por el este, la Rusia vencida y pactada luego. No obstante, la entrada en abril de 1917 de Estados Unidos a la guerra, unido al desgaste de tres años de la guerra más sangrienta y terrible hasta entonces, agravada por la imposibilidad de producir armas, equipos y suministros militares al ritmo de las necesidades, pusieron a Alemania en situación desesperada. Por otra parte - y ésta es la que dio origen a la teoría conspirativa, a la idea de puñalada por la espalda - la situación política y social al interior del Reich era caótica. La euforia del inicio de la guerra había dado lugar a toda clase de divisiones, agitación, luchas internas, acusaciones de traición, huelgas, etc. Simultáneamente, la propaganda aliada resultó ser muy eficaz con la caracterización del régimen del Reich como incurso en crímenes de lesa humanidad y como estructura de poder dominante con sesgo militarista prusiano, responsable de llevar al pueblo a una guerra innecesaria y espantosa, etc.

El Armisticio de noviembre de 1918 no declara la derrota del imperio germano, sólo el cese de hostilidades. Luego, en el Tratado de Versalles, Alemania fue declarada única responsable del inicio de la guerra, quedó atada a reparaciones extremadamente gravosas, perdió un tercio de su territorio pre guerra, quedó sin derecho a tener fuerzas armadas que pudieran revivir el espíritu bélico expansionista, fue bloqueada por los ingleses durante casi un año lo que originó grandes privaciones y necesidades al pueblo. El débil gobierno de la República de Weimar no tenía la base ni la fuerza para imponerse, ni siquiera para orientar a la población hacia un camino de entendimiento democrático, siendo atacado con brutalidad por toda clase de enemigos internos, representados por tantas fracciones que perseguían sus contrapuestos intereses políticos, económicos o militares.

En ese confuso entorno fue ganando presencia la sensación primero, la idea luego, y finalmente la convicción, que el pueblo alemán había sido víctima de una conspiración de los judíos, comunistas, republicanos de Weimar, industriales apátridas y demás victimarios, que habían propinado al noble y batallador pueblo alemán, "una puñalada por la espalda". (Dolchstoss). Entre historiadores y estudiosos del tema hay consenso acendrado en tener a esta idea, mito o creencia de traición como factor de peso determinante en la formación del clima sociopático que terminó por llevar a Alemania a la Segunda Guerra Mundial y a someter al pueblo judío al indescriptible horror de la muerte industrializada.

No sería realista pensar en base a lo sucedido en la Alemania de aquel entonces, que aquí en Venezuela tal idea de conspiración y puñalada trapera pudieran llevar a un régimen totalitario. La razón es sencilla : Ya un gobierno autoritario con clara propensión totalitaria y militarista es el que domina a la nación. Es poco creíble pensar en otro régimen igualmente totalitario pero de signo político opuesto. No hay con qué, por lo que se ve. Ni en lo político ni en lo militar.

Pero sí tiene mucho sentido aprovechar este evento de nuestra realidad venezolana para conocer la historia y para entender fenómenos psicológicos y sociológicos que se manifiestan en momentos especiales como el actual. Es interesante y, dado el problema, nada mejor que entenderlo desde diferentes ángulos. Este es uno de ellos.

Como complemento al tema conspirativo, se menciona que la racionalidad opuesta a esa respuesta semi mágica encuentra en el monje franciscano del siglo XIV Guillermo de Ocham, al inspirador de "la navaja de Ocham" o "principio de economía o parsimonia", que establece como base del razonamiento correcto el principio de que en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta. Una derivación contemporánea de este principio - entre muchos otros relevantes - están los estudios del muy citado lingüista Noham Chomsky, quien ha explicado el aprendizaje del lenguaje por medio de pocos principios parametrizables, a diferencia de las teorías previas que apelaban a muchos elementos relacionados de maneras muy complejas.

Para concluir esta referencia se comenta que este fraile franciscano fue el personaje histórico en el que se inspiró Umberto Eco para crear el personaje de Guillermo de Basquerville en su famosa y nunca bien ponderada novela El nombre de la rosa.

Finalmente, y también como ilustración del punto conspirativo y de cuchilladas traicioneras, se mencionan algunos otros ejemplos de estas teorías semi fantásticas basadas en verdades a medias, mentiras, y algunas verdades. En el caso de las conspiraciones : La conspiración Judeo-Masónica-Comunista-Internacional; el asesinato del presidente John F Kennedy; los OVNIS y los contactos extraterrestres negados por la NASA; la supuesta relación amorosa entre Jesucristo y María Magdalena, negada sistemáticamente por la Iglesia; el atentado al Papa Juan Pablo II; la negada llegada de los astronautas norteamericanos a la luna; el atentado contra las Torres Gemelas del WTC atribuido a George W Bush para justificar su guerra contra el terrorismo y la invasión al Irak petrolero; etc.

En el caso de las puñaladas a traición : Un caso bien curioso es el iniciado por un parlamentario derechista inglés, quien en la primavera de 1918 cuando las fuerzas imperiales alemanas avanzaban indeteniblemente, publicó un artículo en la prensa llamado "El culto del clítoris". Allí acusaba a 47.000 homosexuales británicos de trabajar para el enemigo en virtud del chantaje basado en un alegado "libro negro" donde estaban sus nombres y relaciones pervertidas. Entre los acusados se mencionaba gente del círculo del escritor Oscar Wilde.

Otro caso fue cuando la guerra de Vietnam, cuyo fracaso final fue atribuido por la derecha norteamericana a la propaganda de los degenerados sexuales, hippies, mariguaneros, comunistas y afines (sic), cuya propaganda y contracultura habrían socavado el espíritu de lucha norteamericano. Etc.

Quien suscribe se declara definitivamente seguidor de Guillermo de Ocham, por lo que desechará la tentación conspirativa y se dedicará a encontrar los elementos lógicos y sencillos que expliquen lo sucedido en estas elecciones presidenciales, y a comprender el mar de fondo en el que se produce el fenómeno. Se invita a los amables lectores a explorar ese camino de comprensión. Son enormes las ventajas del método de Guillermo por encima de la imaginación conspirativa.

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